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Gatito del dulce amor - Soledad Pastorutti

Ay vidita, quien pudiera vivir en tus pensamientos,
por la sangre de tus venas ir recorriendo tu cuerpo
y pasar la vida entera acurrucada a tu pecho.
El amor que yo te ofrezco es igualito que el fuego,
que va prendido por fuera y también quema por dentro.

Es igualito que el fuego, pero no le tengas miedo,
pero no le tengas miedo, aunque parezca un incendio
porque se prende y se apaga, y puedes volver a encenderlo
sólo con una mirada, una caricia y un beso.

Ay vidita, quien tuviera todo lo que necesitas
para darte lo que quieras, aunque tú no me lo pidas,
pero si eso sucediera yo hasta el cielo te daría.

Y sólo puedo ofrecerte un corazón que palpita
y que sueña con tenerte y amarte toda la vida.
Un corazón que palpita sólo pensando en tus ojos,
sólo pensando en tus ojos y en la luz de tu sonrisa
para no sentirme sola padeciendo noche y día.

¡Ay qué feliz yo sería si alguna vez fueras mío!