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Fruta fresca - Carlos Vives

Ese beso de tu boca que me sabe a fruta fresca,
que se escapó de tus labios y se metió en mi cabeza.
Ese beso con que sueño cuando las penas me acechan,
que me lleva al mismo cielo y a la tierra me regresa.
Y que reza, reza, que reza y aunque ya no tenga cura,
que el recuerdo de sus besos me lleve hasta la locura.

Sí, sí, sí, que este amor es tan profundo,
que tú eres mi consentida y que lo sepa todo el mundo.
Sí, sí, sí, que este amor es tan profundo,
que tú eres mi consentida y que lo sepa todo el mundo.

Que tú eres mi consentida, la niñita de mis ojos,
la que me endulza la vida, la que calma mis enojos.
La que se pone más linda cuando la llevo a una fiesta,
esa que siempre en mi cama con los ángeles se acuesta.

Sí, sí, sí, que este amor es tan profundo,
que tú eres mi consentida y que lo sepa todo el mundo.
Sí, sí, sí, que este amor es tan profundo,
que tú eres mi consentida y que lo sepa todo el mundo.

Y que digan en la radio que yo te quiero de veras,
que lo digan en los diarios y después de la novela.
Y en un letrero que diga que como tú no hay ninguna,
que lo digan en la China, que lo digan en la luna.

Sí, sí, sí, que este amor es tan profundo,
que tú eres mi consentida y que lo sepa todo el mundo.
Sí, sí, sí, que este amor es tan profundo,
que tú eres mi consentida y que lo sepa todo el mundo.

Guararé, guararé, guararé, guararé, guararé.
Guararé, guararé, guararé, guararé, guararé.
no me olvides que yo no te olvidaré.

Sí, sí, sí, que este amor es tan profundo,
que tú eres mi consentida y que lo sepa todo el mundo.
Sí, sí, sí, que este amor es tan profundo,
que tú eres mi consentida y que lo sepa todo el mundo.