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La mujer que tanto amé - Los ángeles negros

Todo fue un cuento de mil una noches,
todo un poema de amor y ternura.
Nos envidiaba hasta el mar que jugaba
a esconderse allá en las dunas.

Tanto vagar en las noches de luna,
era un andar por arenas doradas.
Eran dos almas de amor empapadas
que de quererse jamás se cansaban...

Tuvo en la arena su lecho de espumas,
que hizo por techo un cielo estrellado
y, aunque fue mía una noche en verano,
ya rendida, me engañaba.

Todo fue engaño y falsas promesas,
todo mentiras, qué lindas mentiras.
Era su cuerpo cual fruta de mayo
que en otros brazos también maduraba.

Dónde estás ahora,
mujer que tanto amé.
Tu risa mañanera
sigue despertándome.

Si al volver dijeras, tu olvido no logré;
mi razón diría
mientes, mientes, mientes...
Eres mujer.